«Con ayuda de mis compañeros hice ayer un planin», comentaba risueña Cristina. Y es que el recorrido estaba totalmente claro. Primero, los establecimientos de las afueras, después Parquesol, Las Delicias y las tiendas del centro, para terminar finalmente en La Victoria, lugar de residencia de la pareja. «Compro mucho en las pequeñas tiendas de mi barrio y por eso quiero visitarlas también», aseguraba Cristina.
El día prometía. El taller de Renault Rioseco Motor fue el primer destino de la pareja. Cuatro ruedas para el coche eran su objetivo. «Era algo que necesitábamos pero también cogeremos algún capricho y regalos», señalaba Cristina. Aquí, Cristina descorchó, subida en la limusina, una botella de champán para compartir su alegría con los acompañantes.
Pero sin duda, el mayor momento de expectación se dio en la calle Santiago. La limusina llegó y la gente empezó a rodear a Cristina. «¿Quién es?, ¿Qué pasa?», se oía por las calles. Como si de una artista se tratase. «Ese no entra en mi plaza», decían algunos mirando a la limusina.
Condiciones
Las condiciones de las compras estaban claras. La joven no podía desembolsar en ninguna tienda una cantidad mayor a 500 euros, salvo en un establecimiento escogido por ella. La opción seleccionada fue Ópalo, donde la pareja pudo hacer una compra de 1.000 euros. Un frigorífico y un congelador fueron los aparatos elegidos. Y es como cualquier pareja joven, la mayor preocupación de Cristina y Alberto está en la casa. «Es una gozada no tener que mirar el precio», comentaba Cristina.
Finalmente, las compras terminaron en La Victoria a las 14.30 horas. Una mañana intensa de la que la ganadora destacó la amabilidad de los dependientes y dueños de los comercios. Por ello, Cristina y Alberto animan a todos a visitar el pequeño comercio. |