Existe una hipótesis lingüística que explica el nombre de Valladolid a partir de un topónimo de origen celtorromano: valle tolitum, es decir 'valle de aguas', lo cual permite suponer la existencia de una villa durante la romanización que también sobrevivió a la dominación visigoda.
Colonizada en la Alta Edad Media por los moradores del Castillo de Cabezón, la Valladolid actual nace en la historia en el siglo XI de la mano del Conde Don Pedro Ansúrez, a quien el rey Alfonso VI confiere el señorío de la nueva villa. El Conde convierte a Valladolid en el centro de sus dominios, crea la Colegiata de Santa María de la Antigua y el Puente Mayor, organiza la vida ciudadana haciendo de nuestra ciudad un verdadero centro burocrático.
Los acontecimientos que tuvieron lugar en Valladolid como la coronación de Fernando de Aragón como rey de Castilla, el enlace de los Reyes Católicos en el Palacio de los Vivero en el año 1469, la muerte de Cristóbal Colón o la firma de las capitulaciones por Magallanes ponen de relieve la importancia que alcanzó la capital durante los siglos XV y XVI.
A la muerte de Isabel la Católica se inicia en Castilla una gran crisis política, y Valladolid se convertirá en el centro del movimiento revolucionario comunero hasta su derrota definitiva en Villalar en 1521.
El traslado a Madrid de la capital de la Corte iniciará la decadencia de la ciudad que durante el siglo XVII verá reducirse su población a la mitad.
La ciudad se irá degradando paulatinamente y no se recuperará hasta la segunda mitad del siglo XIX con el gran desarrollo industrial. Bajo el alcalde Don Miguel Iscar, Valladolid se pondrá a tono con las ciudades más modernas de España, convirtiéndose a partir de los años sesenta en uno de los focos industriales de la España interior, iniciando un crecimiento poblacional vertiginoso que llega hasta nuestros días.
En la actualidad Valladolid es sede del gobierno autonómico de Castilla y León.

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